Buny KR2

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(Coslada, Madrid)

Un conejo en cada puerto

buny presentación aún no sé qué título ponerle

Buny KR2 es una de las figuras de la escena del graffiti en España,- Madrid, Coslada para mas señas- incombustible e inagotable con más de tres décadas de tags, pompas, piezas, viajes a sus espaldas. Responsable entre otras cosas de la creación de los míticos videos Misión Imposible y del libro Container World. Un escritor de graffiti de los de siempre, que ha sabido adaptarse, e ingeniárselas para poner su nombre en todas partes. Un maestro del Getting Up.
BTR ha tenido el placer de compartir con él, delante de un micro, unas horas de su vida para que nos cuente parte de su historia.
Un episodio más, una pieza más del puzzle. Esperamos que lo disfrutéis como nosotros.

Podéis escucharlo también en Ivoox aquí.

Orígenes

Texto

(Aire) Buny es una de esas personas que ha llegado a hacer realidad la frase: “Poner tu nombre en todas partes”. 

Sí, eso de llegar a todas las partes del planeta. 

Si porque no te debe quedar prácticamente sitios, ¿no?

Sí y no. Ya no es el hecho de viajar yo, sino de que viaje la obra en cuestión. Eso ha sido una de las mejores cosas que han podido pasarme y de los mejores “sueños”. Cuando era más pequeño, hace unos 20 años, ya estaba con la historia de los contenedores, buscándole un poco la vuelta, como dicen en Barcelona. Decir: “esto, rula, no rula y …lo borran..? ¿qué pasa?”.

Al final vas teniendo tus frutos, ¿no? Porque aquello rula, y rula mucho. Hay testimonios. Se mantiene, tiene durabilidad y va por carretera, por mar, por las vías. Aparece en Australia, Canadá, Chile, Japón, en Africa… Y lo más cachondo de todo esto es que encima lo ve alguien. Ya no es como antes: “lo vi” y a lo mejor te ha podido mentir para hacerse amigo tuyo, pero no. “Le he tirado una foto”. “¿Le has hecho una foto o lo has grabado?” “Pues sí, toma”.

Te lo mandan por correo electrónico o por cualquier tipo de red automática, whatsapp o Instagram. Se está viendo, está ahí en ese momento. Entonces eso de llegar a todas la partes, a todos los lugares del planeta… Porque de momento de la Antártida aún no tenemos noticias, pero ahí hay una comunidad de gente, científicos etc, y todo va en contenedores, porque les tienen que llegar los suministros, los víveres. Van barcos y se ven. Yo los he visto. Cualquier día aparecen por ahí. 

(Aire) Eso sería la foto máxima. 

Sí, bueno, en Reikiavik, que tampoco es que nos vayamos muy cerca, en medio del polo los han visto. Han visto firmas. Me digo que no puede ser, pero sí.
Y me dicen: “pues vente cuando quieras. Estás invitado” y joder, ¿sabes cuántos años, las ganas que tengo de ir? Pues hace 20, desde Copenhagen que me encontré a un tío en las vías, echando yo fotos de mis rulos- no los encontraba-, y de pronto veo a un chaval, y le digo: “oye, ¿a ti te gusta el graffiti? ¿De dónde eres?” . Me responde: “No, yo de Reikiavik, pero ahí no hay trenes”. Ya sé que no hay trenes,le digo. Porque no había internet pero sí había información para documentarse, libros, cosas. Le digo: “ya, pero me da igual los trenes, yo lo que quiero es ver aquello”. Ver Islandia. 
¿Sabes por qué flipé mucho? ¿Te acuerdas cuando salieron unos vídeos de Jackass, de los zumbaos esos que son skaters? Eran un poco de la movida en aquel entonces, porque todos empezamos con el skate, que está muy relacionado con el graffiti. 

(Aire) Adrenalina y moverse rápido, ¿no?

Claro, surf, skate… todos los diseños punk. Todo eso que dicen: “no, esto no tiene nada que ver con el graffiti”… está relacionado, mucho más mezclado de lo que pensamos, porque ya en U.S.A., había gente que pintaba y hacía diseños de las tablas.

Y los zumbaos que se pegaban tantas hostias, se grababan patinando en sitios raros. La primera vez que vi en un documental o que hicieron un tour flipé. Yo ya había visto Estocolmo, Escandinavia, un poco, pero no tan asalvajado, no esos pedazos de paraísos, de parajes volcánicos, con hierba, roca, montaña increíble. Una flipada, porque era un flipada, y yo quería ir a ir, y firmar ahí. Aunque no lo viese nadie, algo habría para pintar, un muro abandonado, una casa abandonada, una fábrica, algo tenía que haber o si no una papelera. Me pinto una papelera de la ciudad, voy con mi rotulador…

Y el tío fue tan majo, que en aquel entonces, hace 20 años justos, me dice: “Pues toma mi teléfono y cuando vengas, me llamas.” ¿Te acuerdas? Era todo por carta, o teléfono. Y eras amigo de no sé quién, “pues avísale porque no tengo teléfono fijo en casa, pero puedes hablar con no sé quién y él ya me avisa. Él ya me llama a mi casa, al portero o me toca en la puerta”. Era así. Mucha gente de mi época no tenia teléfono fijo en casa, en Coslada, Madrid, en Barcelona, me pasaba ya con peña. “No, es que mi madre ha cortado el teléfono.” “No, es que en mi casa no tenemos teléfono.” Nunca.

Ayer nos acordábamos de la época “busca”.

(Aire) Nosotras nos comunicábamos con busca. Lo regalaban con los puntos de Coca-cola. (Risas) ¿Te acuerdas?

“¿Qué es eso? -Un busca. -¿Y eso qué es? -Te llaman aquí, miras el numero y ya sabes a quién tienes que llamar. 

(Aire) Ibas a la cabina a llamar y te creías un narcotraficante (risas), porque lo habías visto en las películas de los narcos, que acaparaban las cabinas de NYC. Porque en NYC, tú puedes llamar a la cabina, pero aquí no. Podías ser un narco o un médico. (Risas) Esas eran las dos figuras con busca que podíamos conocer. Y si estabas en el metro el mensaje nunca llegaba y la otra persona no sabía.. 

Yo me acuerdo de eso Fede, y esta peña que empezaron a usar esto.
El papelito que te daban con el nombre y el teléfono, a mí me daba ilusión y empecé a pensar que el siguiente viaje iba a ir para allá. Miré billetes y creo que costaba 500 euros. La gente me decía, “pero loco, ¿para qué vas a ir para allá si no hay trenes, y no tienes contacto?”. Yo les enseñaba el papelito.
¿Y qué pasó en ese interrail? Pues que perdí el teléfono y nunca más supe de este chico y de nadie más de Reikiavik. Fui perdiendo la ilusión.
De pronto hace unos tres meses me escribió uno por Instagram, con una foto de un contenedor con una firma y ha dicho “tío, vente a Reikiavik”. Así que dicho, “pues me voy al polo norte después de 20 años”.

Pensé que ibas a decir que el chico del teléfono…

Ojalá, el mundo es muy pequeño. El mundo es un pañuelo, me he dado cuenta. Gente me ha escrito diciendo: “¿tío estás en Tokio? Vamos a vernos.” Y le he dicho que estaba en Madrid. Me mandan una foto de una pila de contenedores y yo arriba. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde? En serio: “Pensaba que estabas aquí”. Los japoneses todo tristes. Y yo también porque tengo ganas de volver. Es muy azaroso.

(Aire) Eso es un Getting Up en toda regla.

En los libros de Container World, y en el nuevo que estoy preparando he conseguido imágenes de peña, que yo no podría conseguir, porque están hechas desde una perspectivas, unas alturas, desde el puerto… que claro, tú no vives ahí. Es lo bueno de las redes, uno ha empezado a pintar en el 89, echándose unas firmas con estilo flechero autóctono, -como lo quieras llamar, punki, Amsterdam o de Nueva York, que ya se echaban sus firmas como Phase 2-, con tu flecha, y tu símbolo de registrado y apareces 20 o 30 años después.

Sigues echando la firma por rutina, no sabes ni por qué, dejando rastro- y oye “¿cómo puedo llegar a más, que rule más esto? ¿Cómo puedo moverme más- sin moverme, porque no puedo por dinero, por tiempo, por obligaciones? ¿Cómo puedo sacar mi nombre fuera y no hacerlo como lo hace todo el mundo que es por Instagram no?
Donde se pintan 10 piezas y parece que se hayan pintado 50, lo mando a las redes, a los bloggers a toda esta mierda de sitios, y al final parece que pintas, pero no. Lo que mola es el efecto sorpresa, el graffiti siempre ha sido así. Que aparezca, que esté y luego ya que desaparezca, que no puedas ni echarle una foto. Que antes tampoco se hacía. Yo me he vuelto loco buscando fotografías de bombardeo del metro de Madrid en los vagones, dentro y fuera y no hay, porque nadie echaba fotos a las firmas y menos en Madrid, que éramos todos una panda de gitanos…

(Aire) ¡Pero si no teníamos ni cámara!

Claro, y tenías que conseguir carretes, revelarlos. La gente no hacía fotos ni a los paneles en los 90, imagínate. Era imposible de concebir, ¿cómo íbamos a echarle fotos a una firma o una pota? Era inconcebible, ¿o a unos vagones por dentro?

Y eso es curioso, porque si te fijas, sobretodo la gente que se dedica a hacer firmas, tendrían que tener más documentación pero…

Casualmente es una cosa que desechamos, que no prestamos mucha atención..

(Aire) Hombre, porque no se hacía con esa intención, ni pensabas siquiera si ibas a seguir en el tiempo, no pensábamos que íbamos a mirar atrás. Era solo ese instante y muchas veces no echabas fotos porque te daba igual.

Y sigue siendo ese instante, que es el que te permite, el que te prolonga, por el que sigues haciendo esto. Por ese instante de paz o de relajación, de inspiración, cuando te vas a pintar una pieza y estás en tu burbuja. Es tu momento, no te lo puede robar nadie, y estás conectado con lo que sea y estás completamente en paz. Y bueno, ya cuando está acabado y lo ves, rulando, pues te corres como se suele decir. Pero no piensas en el momento de la foto, de capturarlo, bueno, ahora ya sí, porque hay nuevas tecnologías.

(Aire) Yo creo que ahora ya hemos tomado conciencia de qué hay que guardarlo, ni siquiera para que otros lo vean, sino para ti. No para documentar para otros, sino para ti mismo. Porque yo sí que echo de menos el no tener más fotos de la época.

Se pierden cosas en el camino, y como te iba diciendo, el famoso disco duro que perdí del 2005 al 2010, con todos los viajes, a Australia, a Buenos Aires, a Moscú, a Japón, Istanbul, NY, a Túnez, Kiev, no sé… me fui a tantos sitios en esos años. Documenté tanto porque lo digital era barra libre, y se perdió todo y ¿qué? Al principio casi me tiro por la ventana, pero después pensé: ¿qué más da? Si antes no teníamos cámara. El momento ya ha pasado. Habrá otros momentos.
Te sirve de lección, para la próxima vez documentar, guardar, intentar sacar unas copias, enviárselo a unos amigos, para que no se pierda. Porque igual que van apareciendo cosas de Nueva York de los 70, -porque no se hizo foto a todo, era imposible-, van apareciendo y eso es lo bonito, que queden unos resquicios y algunos documentos gráficos para imaginar cómo podía ser aquello. En Madrid pasaba lo mismo.

Al hacer el libro Metroptions, me pasaba exactamente lo mismo, intentaba buscar material y era prácticamente imposible pero había testimonios, testigos que me contaban cosas. El público cuando lee, dice “ah coño, me puedo imaginar cómo era, o eso lo viví, eso lo vi. Eso es verdad porque este pibe…” Así que si no está toda la documentación da igual, porque no puedes tener todo.

Quizá lo que pasa ahora es que hay tanta documentación que tampoco la apreciamos como deberíamos. Porque de una misma pieza tenemos mil fotos.

Sí eso es cierto, tenemos una de lado, otra está con esa luz.. es un coñazo. Ahora en las redes sociales, tú estás pasando las fotos y duran segundos. Pasas 100 fotos en segundos… es esa ansiedad de querer ver mas, sin prestar atención y cuando se acaba te dices: “ya no hay más, pues me voy”.

Es una pena, porque antiguamente me escribía con amigos o con contactos que me pasaban a otros contactos, o que veía en revistas, en blanco y negro con su “If you want to trade flicks, P.O Box”, ¿te acuerdas?

“¿Quién será?” decía yo. Da igual, le enviaba fotos de Madrid y le decía:“I am a spanish writer from Madrid interested in swaping photos”, era así y el tío te escribía o no. Si estaba interesado en tus castañas, te enviaba sus castañas, y ya entrabas en conversación: “estoy interesado en este escritor o este otro” y le decías: “Are you interested en algún otro?, yo te puedo mandar fotos de Pascualín, Marianito y Pepito.”

Ahí entrabas en una conversación, en un intercambio de información, y cada vez que te llegaba una carta, alucinabas en pepinos, estabas en el buzón esperando que te llegara la carta: la de Nueva York, la de Alemania, la de Copenhagen, la de Estocolmo. Y te corrías cada vez que llegaba un sobre, lo tocabas y estaba todo gordo. “Yo le he mandado 10 y él me ha mandado 12. Pues yo le mando 15, y él me manda 20, pues yo le mando 25”. Cada vez era más gordo el sobre.

Y devorabas cada foto.

Cada vez que te parabas a devorar una imagen, esa pieza se te quedaba en la retina por 10, 15 o 20 minutos. Porque estabas ahí analizando todo, hasta el papel fotográfico dónde estaba impreso, si era Kodak o Fuji o Agfa. Era una flipada. Y tocabas eso, “no pongas los dedos, no pongas las huellas!” “no la dobles, me cago en la puta, se me ha doblado la foto” (Risas) Una locura. Pero molaba tanto..
Mis colegas Ramo, Deno, venían a casa, y decían “ha llegado la carta de Nueva York, ya? ¿qué te han mandado?” “Pues mira esto, y ésta de Copenhagen”, “pues sí, está guapa también, pero bueno estos trenes, tíos, estos trenes rojos, que son la polla con la bicicleta esta, yo me tengo que pintar uno, están guapísimos”.

Con Miguel hablaba mucho, nos intercambiábamos mucha información por telf. “¿te ha escrito no sé quién?” “Sí.” “¿Y que te ha mandado?” “Pues me ha dicho que Klampenborg está jodido, porque han pillado a no sé quién. Que en la cochera no sé cuántos se puede entrar pero que de noche no, pero que si vamos de día o de tarde, está de puta madre.” Todo información. Intercambiando información por carta a la gente. Vete a esta cochera, queda con este, ve al bar de no sé donde, está no sé quién, le preguntas por Pascual y él te ayudará.

No “el te llevará” sino “ él te ayudará”, luego te lleva con otro, y otro. Al final era una cadena, una familia, que molaba muchísimo porque te intercambiabas información con gente que no conocías de nada .

(Aire) Y para los jovencitos de ahora, informamos que las cartas podían tardar un mes. Ahora se lo están imaginando en color tipo Edad Media, la carta en el barco.

O no llegar y tu colega se había enfadado porque no le llegaba.

Para todos nosotros que venimos familia trabajadora con sus historias y tal, el graffiti nos hizo soñar que queríamos y podíamos viajar a sitios. Yo no creo que yo quisiera viajar como la gente que quería viajar de mi instituto.

(Aire) Igual sí, pero no para saber qué hacía otra gente en detalle. A lo mejor podían soñar con ir a Nueva York para ver la Estatua de la Libertad, pero no porque ya habían tenido contacto con gente de allí o para investigar qué estaba pasando dentro de la ciudad.

Yo me acuerdo de eso, de que a veces se enfadaba algún amigo tuyo porque no le había llegado la carta y pensaba que ya no le querías escribir más o pensaba que le habías hecho el lío y te habías quedado las 20 fotos, cosas de éstas y como no nos podíamos comunicar…
Estar viendo las fotos, sobretodo las fotos ambientes, yo que sé, rocas de las vías de Estocolmo, paredes finlandesas super grises, afeadas de humedad… Unos parajes, unas cosas, unos árboles. Así que te documentabas en una biblioteca viendo cosas de esos países- yo no lo hacía evidentemente- o mirabas esas fotos.

Decía: “yo quiero tener una pieza con ese background detrás o quiero ver esos árboles en directo. Estoy flipando con estes trenes, molan un montón. Los quiero ver. ¿Cómo serán? ¿Habrán más modelos? ¿Cómo será el metro? Eso era el ansia que te daba querer viajar. Hablabas con uno y con otro colega y decían “pues yo he estado, te va a flipar, es la polla, tienes que ir”.

Esa era la movida, querer ver, querer sentir… lo de los trenes con unos modelazos, las colecciones -que ahora está muy de moda, los sistemas, todo eso-.

Pero antes nadie pensaba en eso. Tú pensabas en un amigo, un contacto, alguien que te enseñará la ciudad, alguien con quien te lo fueras a pasar de puta madre. Alguien que te diera su hogar, o un sitio donde tirarte en el suelo a dormir aunque fuese un garaje o un trastero, lo que fuera. Y divertirte, pasarlo bien, y si podías pintar pues bien. No te entendían muchas veces, muchos no sabían ni inglés y tu tampoco sabías tanto inglés como pensabas y llegabas allí a la aventura total. Quedabas con un tío en la estación central a las 3 de la tarde de tal día y quizá tu tren se retrasaba o lo habías perdido y el tío seguía esperando 4 horas, 5 horas allí. A mí me ha pasado… había una paciencia absoluta.

Con los españoles han tenido mucha paciencia porque todos éramos unos salvajes. Decían españoles.. buff.. (risas) Y era: “no, es que viene recomendado, es colega de otro, no te va a robar, no te van a hacer el lío.” Unas cosas muy guapas. Pero eso de descubrir, siendo niños, y no habiendo ido ni mucho menos a la universidad, y no haber ido a una biblioteca a documentarte de qué está pasando en esa ciudad: si era rica, cómo era la gente, la arquitectura, todo eso lo veías sin saber nada.

(Aire) Sacabas más info de un interrail…

Solo era una pieza, y un poco de background, y eso ya te motivaba que quisieras conocer esa ciudad.

Muy bien, volvamos atrás. ¿Cuéntanos cómo conociste el graffiti?

Pues eso es algo curioso, porque realmente, eras un niño, ibas con tus padres. En Coslada, habrían 4 firmas, entre políticas, punkis y heavies. Creo que en Coslada ni existía el rap y si había, era poco. De hecho, yo no empecé con el rap, firmaba sin ser rapero ni nada de eso.
Cogíamos el autobús, íbamos a Madrid a cobrar el cheque mensual que les daban a todos los cabeza de familia y teníamos que ir con ese cheque a Sol, al Banco Central. No había ni cajeros, ni tarjetas de crédito. Ibas con tu papá y tu mamá de la mano, cogías el autobús que te llevaba a Quintana- que no llegaba ni a Ciudad Lineal-, y por el camino ibas viendo cosas, veías el entorno, porque en esa época casi no había coches -mi padre no tenía coche, ni carnet. Mi madre tampoco. Yo de hecho me saqué el carnet con treinta y pico años. Una flipada.

Todo lo que veías, era entorno, árboles, casas y había pintadas, pero como muy esporádicas, porque el graffiti se colocaba. La gente buscaba el spot y veías Blek La Rata, veías Tifón, veías Glub, veías Muelle, veías otros. Muchos no los podías leer porque no sabías ni lo que ponía. Eran tantas flechas, tantos rollos, que tú no entendías, era imposible. Ver una firma del Chete, o de Acracia u otra peña, eso era ilegible, y ya no te quiero contar cuando veías graffiti rapero de Edding 850 o de brochas, todo biselado, con unas letras de E cabezonas, A cabezonas, cosas raras, de Ardi o de toda esa peña que firmaban así. Yo no entendía nada de lo que ponía. Pero ni yo, ni mucha gente, ni escritores.

¿Qué pasa? Tú vas viendo cosas, y de repente llegas a Quintana, bajas del autobús, y te metes en el metro porque tienes que ir hasta Gran Vía, y luego bajar Montera, para ir al banco de Sol. Pues en ese submundo, en esa línea, de Quintana a Gran Vía, vas viendo que hay firmas en los carteles, hay firmas en los mármoles, hay firmas dentro de los vagones, hay firmas por fuera de los vagones. Son tantas que te vas quedando con los nombres más punteros, los más legibles. Se te van quedando en la retina, o el color del spray o del rotulador que te llame la atención. Un verde, un rosa, un rojo, algo que te llama: “Hostia esta firma me ha molado por esto”. No sabes ni por qué, por su estructura, su color, lo que sea, pero esas son las primeras firmas que empiezas a ver.

Eso era porque no cogía la renfe para ir al centro, porque te dejaba en Atocha, y la gente no cogía mucho esa línea, porque desde Vicálvaro empezaban a subir muchos toxicómanos, gitanos… barrios bajos.
Santa Eugenia no estaba hecha aún, ni el apeadero. Se pasaba de Vicálvaro directamente a Vallecas y luego Entrevías. Aquello era una jungla de zombies, yonkies, y bueno… Madrid 80’s era guapo. Montarte en el tren con tus padres era una movida, solo era… vamos, te robaban, te atracaban con jeringuillas, era una movida. De hecho, recuerdo que más tarde empecé a mirar por las vías y me acuerdo del típico muro de ladrillo de Entrevías a Atocha que ponía “Glub Rompe, Glub Rompe, Glub, Rompe…” Mazo de firmas seguidas, por los dos lados de la vía. Un Novelty blanco, un Novelty azul, Novelty verde maga… Iban haciendo, iban gastando spray e iba avanzando el tren y aquello no paraba, no se acababa nunca. Esas firmas se quedan en la retina, porque eso es un modo de repetición impresionante y yo me basé mucho en eso. En eso, en Azyle…

Cuando veías el Paris Tonkar, decías “este tío está loco, este tío es el puto amo” y es que lo sigue siendo a día de hoy. Preguntas en París y Azyle es dios. Una forma de repetir la misma firma… te quedabas alucinado. Con el Edding, bueno, con los postermarkers de 2 cms, era como: “me cago en dios! ¿qué es esto?”

Ardi, aquí, por lo que he investigado, lo recuerdo, pero no entendía lo que ponía, pero sí recuerdo todas esas firmas en el metro y en la calle. Salías de la boca de metro, y ya veías otras firmas, ¿sabes? Por aquí, por allá, más legibles, menos, pero claro, luego llegas a casa. Ese viaje lo haces una vez al mes.

Otra vez te vas al Corte Inglés con tu padre porque quiere comprar no sé qué.. y vuelves a coger otra vez el autobús, o el tren y esas firmas se van quedando en la cabeza y ahí hay un runrún, un algo, que de niños nos despierta y nos dice: “¿Qué es eso? ¿Qué pone?¿Cómo lo harán? ¿Por qué lo harán? ¿Qué quiere decir? ¿De qué va eso? Yo también quiero hacerlo. Molaría hacer eso”.

Pero, ¿por qué? ¿De dónde sale el “lo veo = lo quiero hacer”?

Porque parece que salga de la pared, o de los vagones, aunque eso es decir muchas cosas. Como no había tanta masificación, estaban muy bien colocadas las firmas, los spots, la gente se curraba mucho eso. Yo creo que la estructura de la firma, el color- ya no te digo ni de firmas engrosadas, ni de grosores- te estoy hablando de firmas básicas. Yo creo que es la estructura, la forma, el color, las flechas, que está en un sitio que parece que no debe estar, porque parece que no debe estar. Si la pared es gris, y de repente está eso en medio, y no pertenece al bloque, a la tapia, es como si alguien hubiera venido y lo hubiera hecho porque sí. Porque le apetecía, ¿qué quiere decir eso?
Es como las pintadas políticas, hay un mensaje ahí, oculto. Tú no sabes qué es, pero los albañiles no lo han permitido, los dueños de la casa no quieren eso. No era permitido. No era legal, pero tú no concebías eso de legal o ilegal.

Cuando eres un niño todo es ilegal. Esconder cosas, no contar cosas, contar mentiras -de esas piadosas de niño- pero en realidad todo es muy ilegal. Y todos hemos sido niños, y hemos tenido esa inquietud de mentir, no decir la verdad, que no se entere el otro; porque tenemos prejuicios, porque estás cohibido, no tienes autoestima Esas cosas pasan y con el graffiti pasa.

Yo creo que es un alterego, porque luego he conocido a estas personas más adelante, y creo que tienen vergüenza, timidez, y hay algo que les motiva a decir, a escribir su nombre y decir “ Hola, estoy aquí. ¿Qué pasa? ¿no me conoces? Que no me conozcan, pero estoy aquí: “Eh, eh, eh! Quiero decir algo, pero me da vergüenza”.
¿Por qué? Porque no sé hablar en público, porque soy tímido, porque soy feo, porque soy o me pasa esto.. ¿sabes?

Es la versión “existo”.

Yo creo que es el “yo estuve aquí” “yo existo” “yo soy” “tengo voz” y ¿cómo lo digo? Pues de momento pongo mi nombre. Y ¿quién eres? No sé ya me conocerán.” Buny, o Irene, y así empezaba todo. Todos los nombres en NYC eran así, Pepito, porque eres Pepito del barrio. Pepito146 porque vivía en la calle o en el bloque o lo que sea o tu apodo. Muchos nombres de casi todo el mundo tienen que ver con su personalidad, o su nombre, real o sus apellidos o de algo que le pasó, siempre hay algo así.

¿Cuál es el tuyo?

Es muy curioso, (risas) porque a mí me gustaban muchos los dibujos del Coyote y el Correcaminos, Bugs Bunny, porque era de la Warner. Bueno me gustaban mucho los dibujos en general. Cuando empiezas a ver todas estas firmas, y toda esta locura, dices: “pues me voy a inventar una yo también”. A mí nadie me llamaba de ninguna manera, bueno a lo mejor cuando patinaba ya me empezaban a llamar por otro nombre. Que por cierto, el otro día pensaba en firmar eso que me llamaban, como un nombre secreto.

¿Lo quieres decir, o es secreto, secreto?

No, no, es secreto secreto, (risas). Son nombres que, bueno, en serio, puedes poner cualquier nombre, cualquier nombre que mole está guay. Pero cuando te quieres poner un nombre, quieres que sea uno que mole, que sea guay. Bleck La Rata. No sé habían un montón de nombres que daban hasta miedo, un poco spooky, o decías “¡Qué potencia! ¿Quién será? Parece un tío tocho.” Y a lo mejor era un tío pequeñito.

Era la polla eso de los nombres, y bueno, te buscas un nombre y piensas en algo que suene guapo. Molaba el coyote o algo así, que es como un zorro, se esconde, deja el rastro y se pira, y los coyotes son algo agresivos, pero no muerden mucho…

(Aire) Bueno, depende,… habrá opiniones… (risas)

Podías también poner Zorro, o cosas así, pero tú estabas buscando algo y no sabías el qué. Coyote no, porque me parece que ya había en Barcelona uno que ponía algo así. Zorro pues era muy obvio, ¿no? Ya estaba ahí el zorro, y bueno Lobo, había un Wolf. Siempre hay alguno por ahí y te tienes que buscar uno que no haya. “¿Y si pongo el del conejo, Buny, buny, Bun-ny, Suena como guay, ¿no?“

Yo flipaba, decía: “encima tiene la B, igual que Bleck la Rata, igual que Bix, igual que Bok, igual que Beni, igual que muchos que firmaban en Madrid”. Ya tenías metidas esas Bs, o esas Ms, tenías todas las letras en la cabeza. La Y al final como tenía las dos n con la curvita al final, la u era como muy sencillita. La Y daba mucho margen, LTy, Benny…, había muchos nombres que acababan en Y, y todos acababan en flecha.

(Aire) Daba mucho juego.

Dices: “Buny ya está, ya lo tengo”. La b pues la voy a entrenar, y ¿cómo la ibas a entrenar? Pues cómo podías recordar la B de Bleck la Rata, Bix, Bok, Beni, de todos esos que salen en Metroptions. Donde digo, que estoy inspirado, -intentaba hacer esa B-, y me inventé la B, no la actual, sino la flechera, más estirada. Esa me la inventé a raíz de pensar: “¿cómo se hace esto? ¿Así o así? ¿y si lo hago todo seguido? ¿Te acuerdas? Don’t stop, con esos rotuladores. Tienes que hacerlo todo sin parar, y así con todas las letras.

Luego la u, las n como eran sencillas, y estaban en medio, no te importaban: “déjalas ahí, ya las haré”. Pero la Y… tiene que empezar bien la cosa y acabar de puta madre. La Y igual, con la flecha y darle ahí el rollo. Podías hacerla de otra manera, pero como eras un toy y no sabías hacer nada, te intentabas acordar de las letras que veías por la calle, e imitar las de todos tus ídolos.

(Aire) Qué era la única referencia que tienes, obviamente.

Claro, de memoria visual, porque no había imágenes ni fotografías, ni videos ni nada. Todo de retina, de memoria, y ahí empieza todo. Y claro, la R -que no falte- de registrado, porque yo soy pro. A mí que nadie me copie, ¿sabes? “Esto es mío”. Es mi nombre. Bueno como todos. Todos tenían su R, o ™ se podía poner también, la c de copyright, pero aquí era como más español, ¡registrado!
Todo empezó ahí, esas son las primeras firmas que empiezas a echar, con estilo punki, autóctono Madrid, Amsterdam..

¿las echabas por aquí por el barrio? ¿No ibas a Madrid?

Sí, por el barrio. No, no podía. No podías ni salir de la plaza, y aún así ya te escapabas. Te escapabas a una ferretería a ver que veías, qué había, como conseguir tu primer bote. Una puta locura.

(Aire) Y los rotus. Al principio conseguir un rotu gordo tampoco era tan fácil, había que inventárselo.

Claro que no, había que inventárselos, había que mangarlos.

(Aire) Estaban los Edding de ferretería que valían mil pesetas, los 800 que eran inaccesibles, y tenías que ingeniártelas.

Había que ser niño malo y robarlo, porque si no, no lo podías conseguir. Los mayores no te lo iban a dar, de hecho no conocías a ningún mayor que te enseñara, ni te contara nada porque no te iban a contar nada, todo para ellos.

(Aire) O te llegaba la información trastocada, a través de uno que se lo había dicho el otro, que usaba el Kanfort…

Te engañaban, claro.. “joder se rompe muy rápido, y la tinta es una mierda, coño al final si lo piensas, con el blanco las ventanas… al negro, bueno, se le puede meter algo para que se ponga más negro”… jajaja siempre había como la I+D. (Risas)

Pero era así, muy experimental, muy de probar cosas.
Cuando salías de tu plaza, al principio lo firmabas todo. Con tiza, porque son superficies oscuras, rompes la escayola de los propios bloques para conseguirla, y venga a echar firmas por ahí.
Luego los rotus: vas probando con los rotus que tienes por ahí, los que vas pillando -los eddings nº 1, los 3mil, los 500, los 800-. En el colegio, los mangas del cajón del profesor. Hacíamos cosas, bueno, yo por lo menos hacía cosas que podría escribir un libro o dos de todas las formas que tenía de conseguir material, porque lo veía y decía: “Yo tengo que conseguir eso. ¿Cómo? Me tengo que arriesgar, en la jefatura de estudios, abrirle el cajón a la piba. Y llevarme los rotus. Porque sé que tienen ahí un par de rotus gordos, que los he visto.” Y te jugabas la expulsión, te jugabas que tu padre te matara, porque te llamaran del colegio, pero te sudaba la polla. Tú tenías que poner tu puta firma.

La recompensa era mayor que el castigo. 

Claro, tu sabes que con eso daba para no sé cuántas firmas, y cuando estaba seco, echabas alcohol, y duraba más. Era así, y tenías que prolongar esa vida, y cuando ya no daba más, pues buscar cosas. Y cruzar carreteras e irte a la ferretería. Que luego casualmente el hijo pintaba, y era el del ferretero hijo puta del barrio que salía corriendo detrás de ti. Y hasta que no te pillara, vamos, no paraba. Mangarle un Novelty era “como dios, esto es oro”. Y encima uno pequeño, de los de 200ml ni siquiera uno grande, porque no te cabían en los pantalones.
No sabías mangar. Sabías pero no sabías, era un poco triquiñuela, y a lo mejor tenías que ir a la droguería a comprarle algo a tu madre.

(Aire) No, mangar en el barrio era muy arriesgado, porque te conocían. 

Exactamente, por eso tenías que ser muy cuco, y hacerlo sin que te vieran. “Voy a comprarle a mi madre suavizante o voy a comprar un mocho”. Y no ir a esa droguería porque te conocían, te cruzabas un par de carreteras, y te vas al otro barrio. Te ibas a otra droguería que no sabías como estaba…
Pillar tu primer bote es como una flipada. Lo agarras como si fuera un fetiche, y “me cagó en dios, os vais a cagar, ahora sí que sí”. 

(Aire) ¿Tenías a gente como tú? O tuviste que engañar a tus amiguetes?

Llamé a mi amigo Antonio, que fue con el que empecé a firmar todo, y era mi amigo desde los 5 años. Nos conocemos de salir del colegio de la mano, cruzar la carretera juntos e irnos corriendo a ver Barrio Sésamo. Según terminaba, bajábamos y contábamos la jugada y ya veíamos todo.

Ya estábamos en esa película de las pintadas juntos, porque me acuerdo que bajé y le dije: “oye, vamos a firmar eso que vemos por las paredes, lo del Muelle, Bleck la Rata, Glub. Pues esto lo vamos a hacer. Ya tengo los nombres.”

¿Le dijiste eso?

Le digo: “tú vas a poner Bugs y yo voy a poner Bunny”. Duró dos días. Me dijo: “yo voy a poner Antonio”. Empezó a poner su propia firma, su propio nombre, así en cursiva, tipo Juan Manuel. Y nos hicimos famosos en el barrio porque siempre íbamos Bunny – Antonio. 
Luego hicimos un grupo hip hop, rapero BA! de Bunny y Antonio, la admiración de:“eh somos la polla”.

“¿Quiénes son esos tíos? Ba!” (Risas). Luego me enteré que había un tío, el BA, un escritor antiguo de Madrid que bueno, – lo cuento en el libro de cómo fue y por eso dejé de pintar ese grupo-.
Pero sí, íbamos a mangar los botes juntos, nos hacíamos vigilancia el uno al otro. Nos lo pasábamos muy bien, investigábamos bastante. Todo por el barrio, sin que tus padres supieran dónde estabas, ni que habías cruzado carreteras ni que habías salido de la plaza.

Luego lo de irse a Madrid.. una locura, fue el salto. Vamos a coger el tren, nos metemos de colados, con la pintura, con los zombis, por Vallecas, que entraban por todos lados. Los yonquis, pobrecitos, con unas ansiedades, y unos monos que cogían la jeringuilla y: “tío, dame algo, sino te robo y te pincho”.  Te sacaban navajas. “No, no, que no tenemos nada”. Y llegaba otro y decía:“ deja a estos que son unos niños y no tienen nada, no ves la pinta que tienen, estos no tienen ni un duro”.

Y era así, porque éramos unos niños de mierda, y no teníamos nada, ni mierda en las tripas. Íbamos sin dinero, íbamos en el tren colados, a todos lados, cogíamos lo que íbamos rateando por todas las tiendas que pillábamos. Material de graffiti, ¿vale? Rotuladores, sprays. Luego ya empezaron otras cosas: “pues quiero una camiseta, pues mira me la puedo llevar, esta está guapa y esta marca mola, pues me la llevo”. Porque ya sabías mangar, pero eso lo dejas porque son problemas, te han pillado. 

Con mi amigo- aún sigue siendo mi amigo, llevamos una relación de 40 años, o más- después de hacer ese grupo fue cuando conocimos un poco el hip hop. El rap, más que el hip hop. Había unos chicos en nuestra plaza, donde vivíamos, más mayores que nosotros, y fueron los primeros que aparecieron con un disco de Public Enemy. Apocalypse 91. Yo flipaba, y decía: “¿esto qué es? Ah, eso lo he visto en las camisetas, lo he visto en las chupas vaqueras, lo he visto por ahí.”
Public Enemy, ya lo tenías metido en la cabeza, era como una pintada más. Unos tíos que daban un poco de miedo, unos negros vestidos de negro con gorras militares, y la calavera, y otro con una chistera, y dices tú: “¿qué zumbadera es esta?” Y te pones a escucharlo y ¡qué sonido! Además ¡cómo empieza ese LP! Un apocalipsis, unas sirenas, alarmas. Esto, ¿qué coño es? Toque de queda, vámonos.

Escondámonos, ¡qué movida! Encima en inglés. Suerte que venían las letras y no te enterabas de nada, porque PE, tenía unas rimas… no son fáciles, no es chulo putas y que guapo soy o mira mi coche. Era muy político, de darle al coco y con ese LP y el Fear of The Black Planet -que también lo tenía- fue cuando empezamos a escuchar las primeras cosas de rap, el Niggas for Life, de N.W.A. en vinilo.

Empezamos a mirar, a buscar, a grabar casetes, me compré el Power de Ice T, y el de Digital Underground, Sex packets. Me pillé varios LP en vinilo, pero no tenía tocadiscos. Me compré uno luego.
No, sí tenía pero no me dejaban usarlo mucho, por sí se rompía, pero yo iba usándolo. Lo que no tenía era reproductor de Cd, y los que tenía se los tuve que dejar a no sé quién, para que me lo grabara en cinta. Aún tengo los Cd guardados. Algunos los usé más tarde, pero muchos los tengo muy bien conservados.

Esos primeros raps, aparte de la oleada española de grupos españoles que venía en casete. Te estoy hablando del 91, porque recuerdo, las cintas de Kool Moe Dee, Run DMC, LL cool J… Todas esas cintas empezaron a llegar en junio del 91, pero antes no sabía nada de rap, sabía de Funk, porque muchas cosas de las que hemos escuchado de pequeños eran funk.

(Aire) Rap in Madrid era del 89.

Imagínate a mí me llegó súper tarde. Bueno, te ponías tu gorra de equipo, tus pantalones de los Giants, o los Riders o no sé qué, entonces ibas un poco rapero. Ibas a las discotecas light: “un batido de vainilla con granadina”. 

(Aire) Malibú con piña. 

Todo sin alcohol. Y de música, todo ese mundo rapero, cosas raras que no entendías, y de todo eso, se hablaba en el instituto. Porque claro, entramos en el instituto y recuerdo perfectamente que cada uno veníamos de un barrio, de una plaza. Al final, ya sabes cómo son los niños, intercambiamos información, cintas, intercambiábamos todo. “Ah qué tu pintas, y no sé qué”. Y estas letras, ¿cómo se hace? Letras raperas no. Yo era Bunny el de la flecha.

No era ni rapero ni nada, ni tenía grupo rapero. Entonces con los de mi barrio, los de los 3 vinilos, fue con quien hicimos el primer grupo rapero de 5 personas, que se llamaba BTP, Bass to Posse. Intentábamos hacer letras raperas, y vestíamos un poco así. En el instituto fue una locura, con unos, con otros, gente diferente del barrio, de otros barrios, e intercambiabas información. Fue cuando había otros grupos de raperos, que ni cantaban ni nada. Ninguno cantábamos.

Esto desde el principio que se sepa muy bien: Yo nunca he cantado, yo siempre he hecho el chorra. Bailar break dance sí, pero cantar rap no. Ni pinchar, bueno pinchar algunas cosas, pero que vamos, nada. Yo pintar. Yo graffiti 100% y a tomar por culo. La movida es que los otros igual: nadie cantaba. Entonces empiezas a conocer a unos, a otros, y al final te dicen: “te quieres venir a firmar los trenes? Pues venga: “¿Y cómo lo hacéis?” Pues mira: cuando viene el tren, se para en la estación, saltamos a la vía y firmamos hasta que coge a los viajeros y se va.” Los saltos de toda la vida. Y ahí empecé a conocer a los miembros del grupo.

¿No te pareció un salto “muy violento”, de pintar a saltar a una vía? ¿Es un salto no solo real, sino metafórico del cambio?

Claro, tu estás con raperos, con gente que escucha esa música. La estás escuchando, y parece ser que te tienes que integrar en esa película. No todo el mundo lo hacía, pero este chaval de mi instituto, me llevó con sus amigos. Lo hacían pero no todos los días, era como muy esporádico. Yo qué sé, les debí caer en gracia, les debí molar, no sé. A lo mejor vieron que tenía fuerza, que iba a machacar bien, y dijeron, “pues te metemos en el grupo”, y fui el primer externo en entrar en KR2. De los cinco fundadores, fue el externo, el primero, y creo que soy el último. 

(Aire) ¿Quién fundó KR2?

Lo fundaron Blazer, Zark, Yesek, y Rowel creo y Craw. Luego entré yo, y se fue un miembro. Luego metí a otros miembros más, a Camacho, Bolo, metí a mucha gente. Pero porque éramos amigos, o lo conocía o era de mi barrio, y decía “pues va a venir hoy un chaval con nosotros o pues mira este chaval también pinta”. Ellos tenían sus propios grupos de raperos del barrio o de otros barrios. Al fin y al cabo fui metiendo a peña, conociendo a peña.

A Sendi, le conocí y el chaval pinta y le mola la música. Yo también tenía contacto con un chaval de mi clase que tenía mucha música, Beas.

Beas era un pive que parecía que vinieran los extraterrestres a verle, te lo juro, porque no era normal que en esa época, esos años, tuviera tanta información y supiera tantas cosas de funk. Funkadelic, Parliament, Afrika Baambata, de electro, de coger samplers de la peli de Harry el Sucio… él sabía muchas cosas que salían en Niggas for Life y cosas así. Yo decía: “¿pero tú, cómo cojones sabes esas movidas? ¿Quién te las ha contado? ¿Quiénes son tus tíos?” No se sabe de dónde sale la info, pero hizo no sé qué investigación. 

(Aire) Habían radios. Yo conocía gente en mi barrio que tenía una información poco habitual, muy elaborada y eran por las radios. Se pasaban cintas. Como en aquella época la información era algo con lo que traficar, digamos, y el que tenía la información tenía el poder, -como siempre-, no la compartían. 

Eso fue así, tú tenías información como dices, y la compartías con amigos, del instituto, de una plaza, del otro barrio. Yo siempre he sido una persona que he tenido “muchos amigos”, muchos conocidos, he hablado con todo el mundo. Intercambio de información, creo que todo se basa en eso. Cuanta más información intercambias más aprendes. Había gente más cerrada que no compartía y al final se han quedado ahí, obsoletos, estancados. Los que hemos evolucionado un poco ha sido por investigar, la peña investigaba, se hacía su viaje a NYC. Yo al revés, yo me iba para el otro lado. 

Para mí, la sensación que tenía, y creo que era generalizada en Barcelona, es que Madrid era muy territorial y la gente estaba muy cerrada en sus círculos. No digo que no se compartiera información pero la sensación es que estaba muy compartimentada. Recuerdo venir a Madrid y tener que elegir bien con quién ibas a quedar y con quién ibas a pintar, y dónde ibas a ir. 

(Aire) Sigue siendo así.

Claro, pero ahora es más fácil asumirlo pero de pequeño… A mí nunca me ha pasado, pero sí sé de gente que decía “aquí no podemos pintar porque si no luego nos tenemos que pegar” y para mí era una cosa súper loca porque en Barcelona no pasaba. O pasaría, pero no a gran escala. 

(Aire) Había mucha diferencia entre barrios, bandas, no banda oficiales. Los grupos entre sí eran más cerrados. Hace poco hablando, le comentaba que siempre me ha sorprendido lo bien que Buny ha gestionado esas relaciones. Efectivamente era de las pocas personas que se ha llevado bien con todos los barrios, toda la gente de unos grupos o de otros. Y eso no era fácil.

¿Cuál es tu secreto? ¿Cómo has podido hacerlo en una ciudad tan compleja como esta?

Ha podido ser a través del poder de la información, del “hostia, este tío sabe cosas”. Hay gente que quiere quedar contigo o tú quieres quedar con ellos, porque saben cosas que tú no sabes. Como dijo uno una vez: “es que Buny sabe mazo cosas.” Y otro dice: “es que Buny se lo calla todo, es un cabrón, no cuenta nada”. No te lo contará a a ti. Porque yo, con María, con otras personas, he contado de todo. 

(Aire) Es verdad, con tus amigos, siempre has sido totalmente abierto. Yo por ejemplo siempre he tenido sensación de poder contar contigo para todo. Y cuando he querido pintar un tren he acudido a ti, cuando he tenido curiosidad. Creo que con los tuyos siempre has sido generoso. 

Siempre he intentado compartir la información, porque también he pensado: “joder esto mola mazo, lo disfruto a saco, me encanta, me flipa. Tío, a ver si tú sientes lo mismo. A ver si lo disfrutas igual que yo, por eso quiero que tú lo sepas, yo te lo voy a contar, hazlo tú también, mira como mola.” Toda esa información se la depositas a gente de confianza- que a veces te traicionan y tal, porque al final no todo es de color de rosa-. La gente es muy avispada, y los más inteligentes saben culebrear bien. Se posicionan y tienen un buen empleo o tienen mejores contactos, y no como yo que soy un triste y no me quiere nadie. No tengo ni profesión ni nada, ni sponsor ni hostias. 

(Aire) Desde aquí hacemos un llamamiento… (risas)

Primero al tío de Reikiavik, por favor aparece, y segundo ¿qué pasa con todo esto que dice este hombre…?

Por favor un empleo digno, y de calidad. (Risas).
Bueno, pues es un poco eso, “ a ver si lo disfrutas igual que yo” y lo vivimos juntos.  “Cuéntaselo a no sé quién, que va a flipar, le molará mazo, que sabiendo como es él o ella, le va molar.” Y contándonos muchas cosas entre muchos, he llegado a tener bastante información, que jamás hubiera podido tener sino hubiera sido una persona tan abierta. Me daba igual que me criticaran, que me juzgaran, que si unos dices que eres tal o pascual, o menos radical, o menos duro, más soft. “Es que este se habla con todo el mundo, es que pintas con todo el mundo.” Pero no con tantos. Parecía pero no. Me gustaban las persona que me transmitían confianza, y bondad. Ser respetuoso, porque había muchos que iban como estirados y muy chulos y muy dignos y al final se han quedado ahí solos. Porque iban pensando que eran la polla, y los mejores y al final se han dado cuenta de que “oye, un poco de humildad, que somos todos unos toyacos”. Lo importante son las personas, y cuando tienes algo, y te tienen que ayudar o te tienen que escuchar, mejor alguien que tenga dos dedos de frente. “A mí no me gusta como pinta, es que es un toyaco, no sé como te hablas con él.” Pues porque con él comparto un montón de cosas, confianza y secretos, y me ayuda, y le apoyo, y hacemos muy buena pareja, y me río. Sobretodo me río un montón porque lo que más me ha molado de esta movida del graffiti es reírse.

(Aire) Cuéntanos una situación que recuerdes de misión en la que te hayas reído mucho. Una de millones, claro.

Bueno, esto es lo que siempre digo. Normalmente la gente que no suele venir tanto de misión, o que ha venido pocas veces, se acuerda muchísimo más de esos detalles que yo mismo. Porque al final, tú te has ido mil veces de misión, ¿vale? Y cuando digo mil, son mil y a lo mejor, has pintado, yo qué sé, 500. Hay muchas que ya ni las recuerdas, no son muy puntuales, y al final te las tienen que recordar. Sobre todo te recuerdan muchas en las que no has pintado, porque si tienes la foto, a lo mejor te acuerdas del día o de “joder, que van a venir, lo que pasamos ahí de Caín, como nos reímos”.Pero en las que no hay foto, porque no se acabaron las piezas o porque no se pudo ni empezar, porque hubo marrón, todas esas se acuerdan los que no vienen a menudo.

Esos son los que te pueden llegar a contar muchas anécdotas más divertidas que las que yo te puedo contar ahora mismo. Aunque si hago memoria, a lo mejor, no sé, me puedo reír de algunas. La verdad es que siempre me he reído porque una de las cosas más divertidas de la vida, ya no del graffiti, es reírse. Te da años de vida, te proporciona una alegría, una ilusión, un rollo, un bienestar con los tuyos, con tus queridos. Aunque no lo conozcas, porque tu ves a alguien que no conoces de nada, que te han presentado hoy, un holandés, un finlandés, y normalmente no hay una conexión tan directa, porque son más fríos. Nosotros somos más desparpajados, -aunque también hay españoles que son muy sosos-, y entonces como siempre he dicho: “tronco, ríete”. Siempre hago alguna coña y al final hay peña con la que he conectado y me he descojonado literalmente. Por ejemplo con Hosh- y aquí me mojo-, me descojono con él. Me podría tirar días, semanas sin beber ni fumar -no hay pedo que valga-, y he estado con él en esa situación, igual, completamente limpios y es increíble. Es interminable. Risas sobre risas sobre cosas. Me pasa con él, me pasa con Nozam, me pasa con yo que sé, me pasa con un millón de personas. Por fiestas, situaciones, pintadas, cocheras, y descojonándonos de risa. Llevamos sin vernos 20 -10 años y volvernos a reír, un despiporre que me duele hasta el estómago. Eso te hace querer conocer a mas gente, pero no por que bien pinta o quiero pintar con él. Ese toyaqueo, ese chuparle la polla a uno porque quiero un autógrafo suyo no va así.

Estoy segura que habrá gente. Habrás dicho quiero conocer a esta persona porque me interesa verle porque pinta así, o lo que tú decías, “tal y como pinta, estoy casi seguro que tiene que ser de esta manera”. Por ejemplo en el podcast con Coun, nos contaba que todo el mundo le decía que os teníais que conocer.

Es lo que te digo, hay una conexión, una magia, una química, una intensidad que nos lleva a no solo a trabajar fuerte, -dandole cera bien, machacando a tope-, sino que va más allá. Se puede se puede interactuar, hablar de otras cosas, de problemas de la vida, familiares, de otros escritores, de artistas, ver otra perspectiva. Al final hace que tengas una conexión muy bestia, con un escritor, con un amigo. Todos los escritores que conozco desde hace 30 años, al final acaban siendo amigos. Acabas de verlo… hace 30 años y hay una buena química.
A veces no mantienes el contacto. Yo siempre intento mantenerlo, intento escribir, intento continuar, porque me vale la pena, me renta, al fin y al cabo, me llena por dentro. Nos vamos a ir en cualquier momento. Tengo amigos que se han ido recientemente, -Lose-, se ha ido mucha gente.

El otro día me hago una pieza y digo, lo voy a dedicar ahí a toda la peña que conozco, que se ha muerto por el camino. Escritores. ¿Te puedes creer que puse como 11 personas? Luego me acordé de que me faltaban dos. Iba así progresivo.

Hay que hacer las cosas en el momento, hay que dejarse de rollos, de rivalidades, porque siempre te va a quedar algo por decir. Se te va y no se lo has dicho. Tenías un momento, que pudiste despedirte o hablar con él de algo que no pudiste… tuviste una discusión, y hablo en general, de cualquier persona. A mí gracias a dios no me ha pasado, quedarme con cosas en el tintero, pero sí de compartir muchas cosas con ciertos escritores, que de repente, de un día para otro, se van.

Además sorprendentemente: suicido, accidente, cáncer fulminante, muerte en el acto, un montón de cosas. Tío, al final, a mí me renta hablar con las personas, me renta por dentro, me da inspiración, me da motivación para seguir escribiendo, para seguir viviendo, para seguir sonriendo, para seguir siendo feliz. Viendo el sol, la luz, el aire, todo lo que respiras.

¿Sabes, “el ahora me apetece hacer esto”? ¿Sabes lo que se me ha ocurrido? Hostia se podría hacer esto. ¿Te has dado cuenta de qué tal? Molaría hacerlo, ¿a qué sí?”  Vamos a hacerlo, porque quizá mañana no podamos, porque la vida es así, súper efímera. Hoy estamos aquí y mañana no. Nos creemos que somos la polla y que vamos a durar mil años, y estamos aquí de paso. 60 o 70 años no es nada, se va volando.
Ya he vivido más de lo que voy a vivir, estoy completamente seguro, pero he disfrutado a tope, al máximo. E intento seguir haciéndolo porque sé que a lo mejor no hay un mañana. Hay que disfrutar el momento. A veces soy muy ansioso, a veces también me ha pasado que quiero hacer eso y quiero hacer lo otro, y no me da tiempo a llegar, y estaba estresadísimo.

Cuando era niño estaba completamente loco, enfermo de la cabeza. Aquí y allí, firmas por el camino, echando firmas por el metro, en el autobús, rayando los cristales, una puta locura, no paraba. A revelar fotos, a quedar con no sé quién, a pillar pintura, a mangarla, vamos de viaje, corre que tenemos que pillar el bus. No sé qué, que se va, llegamos a la cochera, tarde al metro, el tren, corre, deprisa, pinta rápido, vámonos, coge el rulo. No parabas. No dormías y todo esto es un stress constante. Hasta que llegan cosas que determinan y te hacen parar. O te paras o te para la vida.

Y te tienes que parar, respirar, relajar, porque ves que no puedes con todo, no das a basto, no te da la vida para más. O te lo tomas con calma, o acabas desquiciado, y nunca mejor dicho, acabas con ataques de ansiedad, con depresión, bipolaridad, brotes psicóticos… Está a la orden del día. A cualquier escritor le ha pasado y si no le ha pasado, está por pasarle, porque todos tienen un punto de inflexión, un tope, de ego, de ganas, de fuerza, de energía, ya sea pintando trenes como murales, o cuadros en tu casa, me da igual. Todo el mundo tiene un punto de stress y un punto de inflexión en cual hace kaput.  Blackout. Te quedas y necesitas ayuda. 

“¿Hola? Necesitas ayuda psicológica, amigos, familia, médicos, medicación, relax, piensa, para, respira. Cuenta.” Y entonces te das cuenta de por aquí no puedo ir. Pero hay otras cosas, siempre lo dije, los trenes, no solo son los trenes, es todo lo que conlleva y si tu puedes dedicar la vida a eso y puedes compaginarlo, ole tu puta polla.
Yo no puedo, yo tengo que hacer otras cosas,  yo no puedo estar comiendo pasta todos los días, ni ensalada todos los días, hay otras cosas para hacer, otros campos. Se puede bombardear, se pueden hacer murales, se puede dibujar, se puede.. no sé.. hay un montón de dotes artísticas que proporciona el graffiti sin darnos ni cuenta. 

¿Cómo sabes usar una cámara de fotografía? Porque al final, terminas viendo la luz, tienes una perspectiva, tienes una imagen. Usas ese aparato, esa herramienta para fotografiar tu obra, y sin darte cuenta, estás controlando un montón de cosas que en tu puta vida sabías que ibas a hacer con una cámara. Y hablo de una cámara de vídeo, de un ordenador, diseñando, hablo de lo que sea. Porque al fin y al cabo eres un ser creativo. Que sí, el graffiti es arte, somos artistas, vándalos, bombarderos, hijos puta. Sí, lo somos todo. Somos creativos sin darnos cuenta. Por eso somos artistas, aunque está mal que yo diga que el graffiti es arte. Soy un artista. No suelo decirlo, pero en realidad, por dentro, tenemos algo que nos llama a la creatividad. Y lo haces o pasa ese momento mágico, esa lucidez aunque seas.. Y te digo yo, que soy el tío que pone la misma firma una y otra vez, pero al final cambias el soporte, cambias la forma de hacerlo, cambias la herramienta, cambias algo. Por eso hay que hacer las cosas, yo por ejemplo tuve que dejar de pintar trenes, asiduamente, lo hacía todas las semanas, pero ya no me motivaba. Me estresaba más de lo que quería, porque no tenia tiempo suficiente para hacer la pieza, los minutos suficientes. No lo estaba disfrutando. Era más un stress de me pillan-no me pillan, corro, me cogen… que realmente disfrutar de la pieza, de la obra en sí. Por eso “dejé” de hacer piezas, durante 4 o 5 años, y solo me dediqué a hacer firmas, y potas. Porque quería hacer eso. Estaba perdiendo, dejando de hacer eso, por hacer trenes.

Entonces no bombardeaba y bombardear era lo que mas me gustaba, con lo que empecé desde el principio. ¿Por qué coño estoy dejando de hacer esto? Voy a retomarlo, voy a ir a las vías, voy a hacer esto. 
“¿Por qué ya no pintas trenes? Pero vente un día, porque está guapo. Pero hazte una pieza. Pero cabrón que te has hecho una pota, pero ¿de qué vas? El cabrón, la que me ha liado, me ha firmado los dos vagones.” Y yo: “¿y qué quieres tío. Que me haga otra pieza, una más. Es que me aburro. Quiero hacer esto que es más divertido, una foto llena de firmas, con Kanfort goteando con mierda de chorretes, purpuras y negros.¿Qué me estás contando, no te enteras de nada?”
Y si no mírate el Paris Tonkar. Se veían firmas de colores, firmas de repetición en paneles, ¿qué pasa? ¿que eso no es un panel? ¿Eso no es ir de misión? Eso, ¿qué es entonces? ¿No es graffiti? ¿Qué pasa que solo cuenta la foto para el álbum? ¿Qué coleccionas? ¿Cromos? ¿Panini, el álbum de fútbol? Eso es aburrido tío. 

Entonces, entramos en tu definición de graffiti, para cada escritor es algo distinto, y por suerte, en la mayoría de los casos, no es excluyente una de otra. Cuando entrevistamos a Vino, para él el graffiti es…

Es un máquina. Para mí es dios en ese sentido, porque él ha dedicado toda su trayectoria artística a eso. Con Vino he tenido conversaciones de estar en la cochera, y le decía, “tío, porque no te echas ahí un montón de firmas como he hecho yo”, y el decía “Nah, házmelas tú.” Es tan fácil como hacer un Vino así simple, como los que hacía él, pero él no firmaba. Él no ha sido un bombardero de graffiti, no es un escritor de firma, firma, firma, y fíjate que viene de la rama de Tomás, que podría haber puesto en práctica todos esos conocimientos, pero no, él era más de llegar a la cochera y pieza, pieza y pieza. Era un bombardero de piezas de trenes, con un estilo muy contundente, muy inteligente porque era algo sencillo, pequeñito, de puerta a puerta, bajo ventana y era rápido y eficaz, y ese era el objetivo. Sin cuidar mucho los trazos, sin que queden mega limpios o super rectos, y aún así él es capaz de hacer lo que quiera. Y los ha hecho, trenes, muy limpios. Pero es su estrategia, es su trayectoria en su carrera de pintar y no ha parado. 

Pues para él, los trenes es su foco, ¿no? Para Coun las firmas y pompas. Me gustó mucho la de Coun, me pareció muy interesante su opinión sobre el viejo dicho de pompa sobre firma, pieza sobre pompa y muro sobre pieza.

Bueno, ahí hay unas cuantas opiniones, teorías, y yo creo que todo se basa en el respeto. Y sé que peña dirá “qué cabrón Buny, me has pisado.” Pero es que esto va de una escala de peña que lleva mucho tiempo pintando, que se dedica exclusivamente quizás a ese campo, y molesta que unos pisen las obras de los otros. Eso de que una firma pisa… mira antiguamente te echabas una firma, yo conozco gente que le han pisado una firma y te pegaban de hostias, pero de hostias.

Una pota puede pisar una firma… evidentemente, pero a mí no me la pisas. Te pegan un tortazo, y te lo comías, y no solo aquí en España. Pasa en todos sitios, en Estados Unidos… el respeto de las personas.
Yo tengo unas potas aquí y si me hacen unas firmas encima.. ¿por qué? Porque ese lugar era mío. Porque tenemos como unas leyes, internas en el graffiti que no entendemos nadie, ni mi madre casi. Son nuestras, y son unos códigos muy personales, muy cerrados, de respeto. Nosotros valoramos mucho eso: la trayectoria, la cantidad de cosas que haces, cuánto tiempo llevas haciéndolo, la posición que tienes, el estatus de los escritores.

Todo eso conlleva el que a veces se puede pisar, a veces no se puede pisar. ¿Por qué? Pues porque no. Tú no puedes pisar a Chintz. ¿Por qué? Porque este tío lleva desde el 86 y es dios, y si no conoces a Chintz, estás muy mal en esta movida, pero como si no conoces a no sé… podría decir 10 escritores súper importantes que no se deben pisar.

No puedes pisar. Cuando digo puedes, por poder puedes, pero estás haciendo un gesto muy feo ante la comunidad. Y esta comunidad tiene ojos y lo ve todo y crítica y valora todo. Tú pisas una cosa, como hace poco en USA habían pisado una cosa del Sane- encima el hombre está muerto-, y un toyaco, no se había enterado de nada, pues montó una… ¿Qué cojones haces pintando encima de este tío? ¡Qué encima está muerto y ha metido una cera impresionante!

Hay códigos. Yo por ejemplo no lo hago con ciertos escritores que pienso que están en un nivel muy por encima de mí. Y los hay, o por debajo de mí, pero yo no voy a tocar los cojones a mucha peña que no debo, que no puedo, que no considero. ¿Por qué? Por su estilo, por su trayectoria, por sus años, por lo que sea. Son mis códigos personales, son mi opinión personal, tú tendrás la tuya. Otro viene y dice yo piso a Buny porque es un toy, es un risión o yo que sé. Y es así, muchos respetamos a algunos y otros no respetan nada, porque a mí me han pisado, me han tachado, me pasan por encima, chavales y no tan chavales, porque quieren una pelea porque quieren buscar fama. 

(Aire) Buscarte las cosquillas o medirte. 

A mí me da igual. Hay quien se piensa, se cree no sé quién o se cree no sé cua, es mucho mas y a mí no me toca ni me tose nadie. Yo no soy así. A mí si me tocas la fibra, hablo contigo, o te piso y hablamos y nos vemos y si hay que pegarse… pues es que me ha intentado pegar medio Madrid y aquí me tienes, la cara intacta. Porque he sabido manejar ese deal, ese enfrentamiento, ese confrontamiento. Hay que saber lidiar, a ver, vamos a hablar, no se puede hablar porque eres un tarugo, ok pues peguémonos pero voy a intentar que no me des ni una. Y como te cace te vas a enterar, para toda la vida.

Pero intentas no llegar a eso, y gracias a dios no he tenido muchos problemas, porque como bien habéis dicho antes, te conoce mucha gente  y hay peña que dice, “es buena gente, no se lo tengas en cuenta”, “no lleguéis a las manos, que es buena persona”. Igual te lo dicen a ti de otro, pero al final habéis chocado los dos por alguna razón, y si tenéis dos dedos de frente se puede llegar a un acuerdo. 

¿Hay alguna cosa de la que te arrepientas en el graffiti?

Si, de hacerlo a lo mejor. De haber empezado. Te arrepientes muchas veces de haber empezado a pintar. Es muy bonito, te ha aportado un millón de cosas, y de conocimientos, pero también te arrepientes, porque podrías haber sido otra persona. Podría haber aprovechado mis estudios, podría haber tenido otro trabajo, otra vida en otro lugar, con otra persona, no lo sé. Yo creo que la clave está ahí: ¿lo hice bien?
Me tiré a la piscina, seguro, sin flotador, sin saber donde iba a acabar. De hecho todavía no sé donde voy a acabar, porque no estoy todavía muerto y creo que me quedan unos años de guerra. Pero la movida es: te arrepientes de que tu vida podría haber sido de otra forma. Si no te hubieras enrolado o metido tanto en esto, metido la cabeza tan profundo. Pienso ¿por qué coño me metí tanto? ¿Por qué esa ansiedad, esa inquietud de querer saber, de Copenhagen, de Nueva York, Australia…? ¿Qué hacen, cómo será?

Esa curiosidad, es la que hizo que me metieras cada vez mas porque como no había información, tenías que buscarla, suplir, saciar tus necesidades, tus inquietudes. Si hubieras hecho como una persona normal, “uf esto trae problemas, mi padre me ha metido dos hostias, tengo un juicio, vaya movida, voy a dejar esto porque esto es un problema”, y verlo como una persona lógica: hostia, esto es un problema. 

(Aire) Yo lo veo al revés, yo pienso en la cantidad de cosas de las queme salvó.

Claro, yo también.

También, están los pros y los contras.

(Aire) Viendo gente a tu alrededor, no crees que toda esa energía… 

Por supuesto, hay gente que la cagó, y se ha metido en unos berenjenales muy gordos. De salud, de todo.

(Aire) Yo creo que en dos aspectos: primero siendo pequeños nos salvó porque dirigimos nuestra atención y nuestra energía y las seis pesetas que tenías las dedicabas a eso y no a otras cosas. Y luego que a lo mejor también te ha salvado de una vida plana.

De todas formas tú eres como eres. Y si no hubiese sido el graffiti sería otra cosa y te hubieras metido para dentro igual porque somos como somos. 

Yo me miro a día de hoy, y quizás es eso el arrepentimiento de decir joder, no sé, me lo invento, podría haber sido arquitecto.
Yo quería ser piloto de avión cuando era pequeño (risas). Tú imagínate lo que tienes que estudiar para ser piloto, y a lo mejor no me hubiera colocado en una gran empresa, a lo mejor hubiera tenido que tirar por lo militar, no lo sé. Me decían: “¿por qué quieres ser piloto de avión?” y yo decía porque ganan mucho dinero. Y no sé porque dije eso, porque a lo mejor, pensaba que con otro empleo que no se ganaba tanto, no iba a ser lo que tu querías. A lo mejor te das cuenta de que siendo carpintero hubieras sido más feliz, porque estabas construyendo algo, creando, ahí es la clave de la creatividad, que tenemos cada uno dentro. Por eso la inquietud y él querer saber que llevamos dentro, por eso quizás seguí pintando, seguí investigando. Si hubiera dejado -por males mayores, por multas, cárceles, por cosas- de pintar y me hubiera dedicado a estudiar… la pena es no haberlo compaginado, saber compaginarlo.

Es un llamamiento que hago aquí a los jóvenes. Que deberían compaginar. No ser estúpidos. El graffiti absorbe tanto que puede absorber tu vida completa, pero hay que saber compartir el conocimiento, no dejar de aprender.

(Aire) ¿Cuántas veces te dijeron eso a ti?

Miles.

(Aire) ¿Y lo escuchaste?

No, porque me tiraba mucho mas algo…

(Aire y Musa) Pero eso lo sabes ahora, cuando eres más mayor. 

Ahora es muy fácil conocer todo. Este podcast lo dice: lo puedes conectar, bajar, escuchar cuando quieras, hay información por un tubo. Si ahora mismo caes en errores de drogas, de no estudiar, de no formarte como persona, como individuo, con una carrera profesional que puede ser incluso de graffiti; pero tienes que ser un tío inteligente o una tía, culta, no puedes ir por ahí diciendo soy artista del graffiti, decoro locales y edificios, vendo esto, vendo lo otro, y no saber ni escribir ni hablar. No tener conocimientos en inglés o francés, tener faltas de ortografía o mala educación, unos valores. Es super importante a día de hoy. Da igual que seas quien más bombardees del mundo. 

Yo tengo mucho, pero a lo mejor me arrepiento de no haber estudiado ciertas cosas. Las estoy haciendo ahora, porque nunca es tarde y te dedicas a hacer otras cosas, investigar, y ver cómo se hacen las cosas. igual que de pequeño. Y sino sé hacer algo pues pido ayuda, que para eso están todos mis amigos y y amigas que conozco. “Oye tío, ¿me puedes echar un cable con esto?” “¿Qué necesitas tío? Te puedo echar una mano con algo?”

Se lo digo a cualquier escritor o escritora, estoy aquí para apoyar la movida, en ese sentido, porque yo sé que a mí me han ayudado un montón y me siguen ayudando. Es como una forma de pago, de devolver la moneda. A lo mejor no a la misma persona. A mí me han ayudado personas que no he vuelto a ver en la vida, o me han ayudado un montón de gente que veo que no he podido devolver la ayuda, porque no lo han necesitado. A lo mejor no ha pedido nada de mí. 

(Aire) Cadena de favores.

Exactamente, independientemente del resultado que vayas a tener. Es como esa bondad que tenemos dentro que te gusta que los demás sean felices.

Que se desarrollen.. que estén a gusto.

(Aire) De devolver la energía buena al sistema, ¿no?

Tu tienes energía buena para poder transmitir y ellos a ti, es reciproco y forma parte del engranaje de los escritores y escritoras. Toda esa ayuda es muy graffiti, muy familia, y por eso creo que esto sigue, porque siguen tus amigos, siguen los viejos, y los jóvenes y esto va a seguir. Guerra de Estilos. 

En este orden de cosas, que te gusta meterte en mil fregaos y que siempre estas creando e investigando yo creo que podrías contarnos una de las primeras cosas que hiciste, que fueron los Misión Imposible. 

Fue curioso, porque ademas fue azaroso. Realmente era que hacíamos misiones, pintábamos trenes y metros, y siempre tenías las ganas de grabarlo en vídeo. Decíamos “molaría tener una videocámara” y nadie la tenía. Entonces lo primero era conseguir la cámara. Eso fue tela marinera, porque Continente, Carrefour, Pryca, MediaMarkt, todas esos centros parece que a veces dios esta ahí para decirte “toma cógelo. Mira no está atada, no tiene pito, la vitrina esta abierta.” Y tú pensando “es una trampa, la puesto dios o el diablo para que pique”. Al final picas, porque la necesitas. La necesito para documentar, para grabar y mola que te cagas verse luego. La pille, luego también la pillo otro colega. Me pille una funda, y la llevaba todo el día conmigo, iba cargando por todo Madrid, todas las noches y todos los días. Como quien lleva el móvil, y grababa todo lo que iba viendo, las acciones, algunas no se podían grabar porque no había suficiente luz. Mi cámara no tenía nightshot, y era una mierda porque tenía que buscar sitios que tuvieran luz. Luego grababas los rulos y te temblaba el pulso. Había que conseguir las cintas… la verdad es que fue un proceso largo, costoso y laborioso, pero bueno, nos divertíamos porque íbamos a pintar y yo grababa y pintaba a la vez.
No sé ni como coño lo he hecho, porque compaginar eso es un poco loco, pero nos íbamos pasando la cámara. “No, no, yo no quiero grabar.” “Pues entonces no quieras salir”. Pero no me refiero al vídeo Misión Imposible, sino no quieras salir en la misión. Porque a todos nos gusta que nos graben pintando. Así que tú querías aparecer, tenías que contribuir, y todos hemos grabado. Toma te dejo la cámara, que no se te caiga… lo que mola es grabarse.

Pues toda esa compilación de todas las grabaciones, que teníamos muchas, pensamos que molaría montarlo. ¿Cómo se puede hacer? ¿Quién tiene un Mac?, ¿Quién sabe edición de vídeo? ¿Quién tiene premier? Buscas peña, colegas, conocidos…Mira ayer precisamente vi a Eddie y estuvimos hablando de esto, porque él fue el primero que nos ayudó a hacer Misión Imposible. Yo iba a su casa, y mirábamos las cintas. Corta y pega.Hicimos el vídeo de una forma tan rara… no se hace nunca los vídeos así. Hicimos las imágenes (corta, pega, corta hasta aquí, esto tienes que salir por cojones) y luego pusimos la música encima. ¡Qué es lo más difícil! Porque primero se pone la música y luego las imágenes encima de los cortes y de los golpes, no al contrario.

Lo tenía todo cortado y de repente aparezco con CDs de mi casa, instrumentales, cosas que me gustaban, que no hubiera rap, sino que hubieran más soundtrack, instrumentales, y llegar allí y decir: “pon esta canción, a ver, hostia pues cuanto dura…, cuadra, pues nos faltan tres segundos” o al revés, y era como muy azaroso todo. Esa es la magia de hacer un proyecto con mucha ilusión y sin saber hacerlo, y salió todo muy así.. venga.

De duración pues igual una hora, que no sea ni poco tiempo pero tampoco un tostón. Entonces no sé, no estaba muy programado, tampoco era muy organizado. Salió ya te digo, muy azaroso, muy de casualidad, y parece que lo estoy diciendo de coña. Créemelo. 

Hicimos las primera parte y a raíz de ver como se hacía, el segundo fue mas elaborado, porque ya cogí más imágenes cedidas por otras personas, que también tenían cámaras de vídeo. Junté más material y la música no la hice yo, aunque sí colaboré en ciertas cosas de la música con mi selección o una elección, pero ya lo encargué un poco más a Zeta, a Sendi. Peña que tenía otro gusto, otra visión, otra esencia musical de la que te gusta a ti, y luego ya lo montamos encima, pero fue también igual. 

¿Primero imágenes y luego música?

Sí, sí, hazte una sesión y según vaya viendo pues lo vamos cuadrando a ver cómo se puede hacer, corta y pega. Pero no era como se hacen las cosas ahora, era muy.. te estoy hablando de antes del 2000.  A mí me gustó, me divertí mucho haciéndolo, y creo que aportó bastante. Se abrió mucho los ojos, se descubrieron muchas cosas y se jodieron muchas otras, por dar a conocer esos lugares o esas situaciones o momentos o franjas horarias, donde se podía hacer…

¿Demasiadas pistas, no?

Exactamente. Jodías un poco tu forma de pintar y tus cocheras, pero porque a lo mejor ya las tenías un poco arrasadas, o ponías lo que querías. Tontos no somos tampoco, pusimos un poco de cal y un poco de arena, pero bueno, al final salió todo como salió y todo se jodió igual, porque empezó todo el mundo a tirar de las palancas, y a día de hoy, está todo jodídisimo por este tipo de vídeos. Si nos hubiéramos callado y no hubiéramos enseñado nada a nadie y lo hubiéramos sacado en 20 años, pues a lo mejor hubiéramos pintado más paneles, o a lo mejor no. No lo sabemos. 

Exacto.

Lo que se ha hecho mucho trabajo después de ver estos vídeos, no sólo españoles sino de otros sitios. Se ha hecho mucho trabajo porque se han adquirido técnicas y formas de pintar, nuevas estrategias, y eso ha aportado. Muchas de las cosas que se han hecho en Madrid, que han sido un montón de locuras, y no por mi parte precisamente, porque han sido otras generaciones y otra peña nueva, que han hecho misiones realmente imposibles y eso ha sido porque han visto…

Tenían un antecedente. 

Claro y han conseguido investigar porque los tiempos cambiaban y han tenido que darle una vuelta de tuerca a las cosas. Nuevas formas de pintar y nuevas formas de intentar entrar y “succeed”, de hacer la obra como tú querías aunque fueran 3 minutos. La hemos hecho, hemos tenido que montar la de San Cristo, seguro, pero al final el resultado fue ese. Y eso ha sido así y por eso las cosas están como están.

Oye tío, esta charla que está siendo maravillosa..

Una buena turra

Yo estoy encantada, Irene está encantada, pero vamos a tener que dejarla aquí y hacer una segunda parte. Espero que en breve, cuando se alineen los astros, pero molaría mucho. Tienes mucho que contar, y nosotros queremos oírlo.

Yo creo que he contado bastante..No se puede contar todo, no se puede saber todo.. Pero no porque uno no lo quiera decir, si no porque no se acuerda o no sale en ese momento. Hay que volver a crear esta atmósfera otra vez, que nos hemos juntado un buen equipo. Hace muchos tiempo que nos conocemos y tenemos confianza para ello y eso es lo que hace mágico todo esto de poder soltarse un poco, sino yo a lo mejor no lo haría.

Lo sé y te lo agradezco, para la gente que ama el graffiti va a ser muy interesante.

Espero que les guste a la gente, y un saludo a todos aquellos que me han metido en este fregado, como Vino, Coun, etc… 

(Aire) Una preguntita, ¿a quién nominas? ¿A quién te gustaría oír? 

Sí, tengo unos cuantos. No sé si decirlo ahora o en el siguiente capítulo, pero voy a soltar un par de ellos y que luego venga el siguiente. Yo creo que uno que tiene que salir, no es la primera vez que lo dicen, es Krash. Por trayectoria, porque lleva mucho tiempo y por experiencia, por eso.. es un vieja escuela, un viejo lobo, y un viejo zorro que a la chita callando siempre anda por ahí. Y no para, y no ha parado tampoco. Desde aquí te digo que te toca. 

¿Alguien más? Porque ese es duro de roer.

Pues cómo estamos con el rollo de los trenes, que parece que es lo que más nos toca la fibrilla, voto por Shas. Sha por favor, pásate por aquí y cuéntanos algo. Lo que no he contado yo, lo cuentas tú, por favor.

Muy bien, pues niño, muchas gracias. Espero que podamos tener estas conversaciones largo y tendido, dentro y fuera del micro por mucho tiempo. 
Esto ha sido todo, os esperamos en el próximo episodio.

Gracias por lo de niño,  es lo que mola de esto, sentirse muy joven porque  ya lo he dicho antes, cuando menos te lo esperas ya no estamos.

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Buny KR2
Episodio 16